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Boca do Inferno

Boca do Inferno en Cascais, entre leyenda y realidad: Cuenta la leyenda que, hace mucho tiempo, en un castillo en Cascais vivía un terrible hechicero. Un día, este decidió casarse y escogió a la doncella más bella de su reinado. Cuando la conoció se quedó impresionado por su belleza. Celoso, y por miedo a perderla, decidió encerrarla en una torre alta, escogiendo como guardián a su caballero más fiel.

Este, curioso, decidió subir hasta la torre para ver qué tipo de prisionero tenía encerrado el hechicero. Cuando abrió la puerta, se quedó fascinado con semejante hermosura. Desde entonces, empezó a visitarla a diario y a raíz de eso surgió un gran amor. Un día, la pareja decidió huir, y salieron cabalgando por la costa junto al mar. El hechicero, consciente de lo que estaba ocurriendo, creó una grandiosa tempestad e hizo que las rocas por las que pasaban se abriesen, como una enorme boca infernal, que se los tragó para siempre. A partir de entonces, la zona empezó a conocerse como la Boca do Inferno.

El suicidio de Aleister Crowley en La Boca del Infierno de Cascais

En los alrededores de Lisboa existen varias localidades con un encanto diferente. Cascais y Sintra, las dos más conocidas, parecen ser guardianas de historias ocultas que vislumbramos en sus excéntricos parajes. La primera, en la costa, nos muestra a medio camino entre el romanticismo y lo misterioso, palacios bucólicos a orillas del mar y playas donde darte un baño entre pavos reales. La segunda, en lo alto de un escarpado monte, cuenta con el que sea probablemente uno de los castillos más extraños de estos lares: El Palacio da Pena, bellísimo y esotérico a partes iguales.

En los acantilados de Cascais, azotados por el rabioso Atlántico, hay un agujero negro entre las rocas macizas. Una cueva a orillas del mar llamada La Boca del Infierno (Boca do Inferno), cuya magia cautivó profundamente al ocultista inglés Aleister Crowley. Hasta el punto de escoger este lugar para cometer su suicidio.

Para quienes no conozcan a Aleister Crowley (1875 – 1947), fue un célebre ocultista inglés, astrólogo, mago, escritor de más de ochenta libros, pintor, creador y líder de diversas organizaciones esotéricas. Dentro de su prolífica vida, destaca por ser el fundador de la Iglesia de Thelema, crear El Libro de la Ley (una biblia para los fanáticos de las energías oscuras) y por rodearse de amistades como Auguste Rodin, Somerset Maugham, Aldous Huxley (con quien compartía su afición por las drogas alteradoras de la consciencia) y la del escritor portugués Fernando Pessoa.

Con este último mantuvo una interesante relación de amistad por carta durante años. Compartían afición por lo esotérico, y su amistad comenzó cuando Fernando Pessoa se encontraba traduciendo trabajos de Crowley y encontró un error en su horóscopo. Le escribió para avisarle y a partir de ahí comenzaron a mantener relación hasta que, unos años más tarde, Crowley decidió conocerle en persona.

En septiembre de 1930, Aleister Crowley se embarcó en Southampton rumbo a Lisboa en el vapor Alcántara, acompañado de su pareja Hanni Larissa Jaeger, artista estadounidense (aunque se hacía pasar por alemana) de 19 años. Allí conocerá a Fernando Pessoa, quien le enseñará los encantos de su país natal al gusto de Aleister Crowley, entre los que se encontró el paraje conocido como La Boca del Infierno.

La Boca del Infierno es una gran cavidad formada en las rocas de los acantilados próximos a Cascais fruto de las fuertes embestidas del Atlántico. Cuando el mar está enfurecido, los golpes de la marea producen unos fuertes sonidos que, junto con la oscuridad del agujero, ciertamente ofrece un espectáculo un tanto aterrador. Los locales aseguran que se pueden escuchar gritos del diablo y se asocian leyendas de muertes y desapariciones desde tiempos inmemoriales. Cuando Aleister Crowley descubrió este lugar, quedó profundamente cautivado por su energía y reconoció que se trataba, según él, de una puerta astral.

Apenas un mes después de su llegada a Portugal, Aleister Crowley desaparece. Es visto por última vez en el hotel Miramar de Sintra, donde se aloja junto con su pareja Hanni Larissa Jaener. Después de una fuerte discusión entre ellos, Jaener abandonará Portugal de vuelta a Alemania y a Crowley se le pierde la pista. Fernando Pessoa y su amigo, el periodista Augusto Ferreira, iniciarán la búsqueda de Crowley. En las inmediaciones de la Boca del Infierno, muy próxima al hotel, Ferreira encuentra la pitillera de Crowley dentro de la cual hay una nota:

No puedo vivir sin ti. La otra Boca del Infierno va a engullirme, aunque no será tan cálida como la tuya.

Quienes visiten la Boca del Infierno, encontrarán en la actualidad una placa entre las rocas con este mismo texto.

Con la aparición de esta carta y sin paradero conocido de Aleister Crowley, se supuso su suicidio y así se hizo eco la prensa portuguesa y británica, que armaron un gran revuelo alrededor de este redondo final para Crowley repleto del esoterismo que tanto le fascinó.

Pero en este caso, su pasión por el ocultismo tuvo unos objetivos mucho más mundanos. El motivo de su desaparición parece no ser otra que evadir a varios acreedores a los que debía grandes cantidades de dinero. La idea de desaparecer en estas circunstancias se le atribuye a los mismos que, casualmente, encontraron su pitillera: el propio Pessoa y Figueira, que quisieron echar una mano a su amigo en apuros y de paso, escandalizar a la prensa internacional, que recibió esta noticia con gran devoción. Hasta la propia Hanni pareció estar implicada en el engaño, haciendo creer que se trataba de un suicidio pasional.

Cómo sería la sorpresa cuando Aleister Crowley apareció un mes después en una exposición de sus pinturas en Berlín.