Faro La Farola

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Situado en el Puerto de Málaga, La Farola de Málaga es uno de los iconos de la Costa del Sol. Construida en 1817 con piedras del Monte de Gibralfaro, es el único faro con nombre femenino de la península. Un auténtico símbolo que ha sobrevivido a terremotos, guerras, naufragios y que ha iluminado las puertas de Málaga a navegantes, pescadores y comerciantes.

Ocupando el mismo espacio que La Farola, se situaba una linterna de madera que cumplía las funciones de faro hasta que, en 1817, con Joaquín María Pery al mando, se concluyeron las obras de La Farola de Málaga. Unos años más tarde acontece un hecho muy importante para el devenir del faro, el terremoto de 1884. Este acontecimiento dejó inoperativo parte del faro, lo que provocó la primera remodelación en 1885. La estructura volvería a tener reformas entre las que destacan la ampliación de la vivienda del farero entre 1909 y 1913. ¡Pero la Guerra Civil acechaba! Y en 1936 la luz de La Farola se apagó por órdenes del ejército republicano ya que servía de referencia para la marina enemiga. Además, se ordenó que se pintase de color tierra para camuflarla, pero eso no le hizo librarse de sufrir serios daños durante el conflicto bélico.

El proyecto de La Farola tuvo su origen en Bartolomé Thurus, el primero en plantear la edificación de una batería y un faro al final del dique de Levante el mismo año (1717) que Felipe V le encargaba la ampliación del Puerto. Sin embargo, en aquellas obras se instaló una linterna sobre un armazón de madera iluminado con 12 lamparillas de aceite. Y así, durante el siglo XVIII, la idea del ingeniero francés se vio sustituida en numerosas ocasiones por "artilugios provisionales de dudosa efectividad", describe el historiador malagueño Francisco Cabrera Pablos en su libro Joaquín María Pery y Guzmán y aquella Málaga que fue (1800/1835). No pocos accidentes lamentables ocurrirían en la bahía malagueña hasta que en 1814 la junta de obras reales encargara al ingeniero naval Joaquín María Pery la construcción de este símbolo de la ciudad.

El último farero

En 1993 salió por las puertas el último farero residente en La Farola de Málaga. Hoy en día esta figura se hace innecesaria al estar todo mecanizado y a la aparición de nuevas tecnologías como el GPS, que da una ubicación exacta a los barcos.