Faro de Aveiro

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Para contar la historia de este faro, comenzaremos por aclarar el asunto de su nombre. Desde su inauguración, el 15 de octubre de 1893, fue conocido como Faro de Aveiro, tal vez por estar situado en la entrada al Puerto de Aveiro, el mayor de la zona. La realidad es que la barra o dique al lado del cual se erige pertenece a la localidad de Gafanha da Nazaré y ésta, a su vez, al concejo de Ílhavo. Dato este, en general, desconocido por la mayoría que disfrutan de las playas de Barra y de Costa Nova, consideradas las ‘playas de Aveiro’. Pues no, son las playas de Ílhavo. Para no herir sensibilidades, podríamos denominarlo el Faro de la Barra de Aveiro. 

El Faro de Aveiro comenzó a construirse en 1885, según un proyecto del ingeniero Paulo Benjamín Cabral. Primeramente, las obras fueron dirigidas por Silvério Pereira da Silva y más tarde por José María de Mello e Matos. Entró en funcionamiento el 15 de octubre de 1893. A lo largo de estos 125 años, ha sido objeto de varias obras de reparación y adecuación a los nuevos avances en la navegación.

La torre cilíndrica de hormigón tiene 6 metros de grosor, se asienta sobre profundos cimientos, a través de 97 estacas. Costó 51.000 escudos de la época (255 euros), una gran inversión en el momento.

Es el mayor faro de Portugal, el segundo más alto de la Península Ibérica –después del Faro de Chipiona (Cádiz)- y está entre los 26 más grandes del mundo.

Pero lo que el visitante de este faro busca cuando asciende los casi 300 escalones en forma de caracol que llevan hasta su punto más alto, donde se encuentra la lámpara, es, fundamentalmente, que le cuenten historias.

João Castanheiro vive y trabaja en el Faro de Aveiro desde 2009. Antes, estuvo en el Faro da Guia, en Cascais, en el de Leça da Palmeira, en Oporto y en el Faro da Ferraria, en la isla de San Miguel, en Azores. Estos fareros recorren durante su vida profesional varios de los 53 faros con que cuenta el litoral portugués, 30 en el continente, 7 en Madeira y 16 en las Azores, dependientes de la Marina Portuguesa.

Sufrió con el tiempo varias remodelaciones, tanto en infraestructura como en términos de energía y la fuente de luz. El dispositivo óptico 1947 ha sido sustituido por otro idéntico, pero la tercera orden, modelo pequeño (375 mm de distancia focal).

Se conecta a la distribución de energía pública en 1950 y en 1958 se instaló un ascensor para el acceso a la torre.

En 1987 fue representado en una emisión de sellos y faros de exposiciones de Portugal, inaugurado la Torre de Belem. Se ordenó a acuñar una moneda en el momento de la Dirección luces.

En diciembre de 1987 Boletín de la Asociación Internacional de Señalización Marítima, se llevó los honores de portada. Se fue automatizado en 1990.