El punto más occidental de Europa.

El Cabo da Roca es un hermoso acantilado, que emerge a 140 metros sobre el Atlántico; se dice que es el punto más occidental de Europa continental. Está situado a unos 18 km de Sintra y a unos 40 km de Lisboa, mientras que está rodeado de pequeños pueblos de pescadores escondidos entre los bosques de Sintra.

Pero antes de ir, comentar un error clásico sobre cuál es el punto más occidental de Europa. Todo aquel que haya hecho el Camino de Santiago habrá sentido la necesidad de ir a Finisterre, el teórico punto más occidental de Europa. Pero Finisterre NO es el punto más occidental de Europa.

Todo el mundo puede imaginar lo que debieron sentir los romanos al conquistar casi toda Europa y llegar a Finisterre y contemplar como el Sol se hundía en el mar… habían llegado al fin del mundo, al Finis Terrae. Desde entonces surge la idea de que Finisterre es el cabo más occidental de Europa.

El problema es que el Cabo Finisterre NO es el cabo más occidental de Europa, este mérito recae en el cercano Cabo Touriñán. Pero es que los portugueses tienen que estar un pelín enfadados con nosotros cuando ojeando cualquier mapamundi es notorio que el Cabo de Roca está en una posición más occidental que Finisterre.

En la imágen podéis ver como el Cabo Touriñan sobrepasa el meridiano W9.3 mientras que más abajo el Cabo Finisterre no se acerca ni por asomo. De la misma forma el Cabo de Roca se sitúa en el meridiano W9.5, el Cabo da Roca estaba considerado el fin de Europa occidental, puesto que si se mide geográficamente su posición continental es la parte que más sobresale de la masa terrestre que representa el viejo continente.

Desde el equinoccio de primavera, entre el 21 de marzo y el 25 de abril, y después, del 13 de agosto hasta el 22 de septiembre, este lugar se convierte en un excelente balcón para presenciar el finis solis. La situación de cabo Touriñán, sobre un brazo de tierra que se adentra en el Atlántico hacia el fin del mundo, le otorga este privilegio natural. Cabo Touriñán toma el relevo del CABO DA ROCA, en Portugal, y luego, se lo cede a VARDETANGEN, en Noruega, tal y como explica el catedrático de Física Aplicada (USC), Jorge Mira Pérez, autor del estudio, Análisis de líneas de ocaso en el occidente de Europa.

EUROPA TERMINA DONDE EMPIEZA EL ATLÁNTICO

El Cabo da Roca es un increíble y gigantesco acantilado que se encuentra sobre la costa del Atlántico. Cuando se llega al acantilado casi no se tiene noción de que se está sobre él ya que al ser tan gigante forma parte del terreno que a simple vista simula una campiña.

Sentado frente al océano solo hay que sentir el viento, mirar al horizonte y dejar volar la imaginación. A unos cientos de metros del mirador se puede ver un enorme peñasco “la Pedra da Ursa” que da nombre a una pequeña playa escondida entre los acantilados. Una leyenda cuenta que “hace miles y miles de años, cuando los hielos glaciares cubrían la región, los osos polares vagaban por aquí buscando alimento. Cuando los hielos comenzaron a retirarse, los dioses indicaron a los animales que se fueran también. Todos obedecieron excepto una madre osa con sus crías, que se negaba a dejar el lugar en donde había nacido. Los dioses consideraron su negativa como una afrenta, y como castigo la convirtieron en una gran roca, la Pedra da Ursa, y las rocas más pequeñas que la rodean son sus crías”.

También nos acercamos a los acantilados de la Boca del Infierno, un lugar donde dicen que los poderes demoníacos son atraídos y obran con mayor violencia.

El nombre de Boca del Infierno proviene de un antiguo cuento local, que narra cómo un viejo hechicero que habitaba un castillo sobre las rocas se enamoró de la mujer más hermosa del lugar. Por miedo a perderla, la hizo prisionera en el castillo, pero el soldado que la custodiaba, ansioso por saber qué se ocultaba tras las puertas de aquella celda, decidió abrirla y, al ver a la muchacha, también se enamoró de ella. En este caso, su amor fue correspondido y decidieron fugarse juntos, pero cuando escapaban del castillo a caballo, el hechicero los vio y, mediante un conjuro, consiguió que las rocas bajo sus pies se abrieran engullendo a la pareja con un tremendo estruendo. Se cuenta que, desde entonces, el lugar fue bautizado como la Boca del Infierno que se había tragado a los enamorados de la leyenda.