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Punta Cabalo el Paraiso

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Hoy vamos únicamente a buscar la tranquilidad, el sosiego, la calma, el silencio. Qué necesario es de vez en cuando, ¿verdad?… en esas situaciones, nada mejor que escaparse a un lugar donde no escuchar nada de nada.

Pues hoy os voy a enseñar ese rincón donde voy cuando busco paz y silencio. Se llama Punta Cabalo, es el punto más occidental de la Isla de Arosa, desde aquí hay unas preciosas vistas de la ría, y es un lugar donde únicamente se escucha el mar. Pero sobre todo hay una gran roca, donde me encanta tumbarme, boca arriba viendo cómo se mueven las nubes. Sin pensar en nada. ¡¡Qué maravilla!! El paraíso existe.

Además, este rincón especial y con un gran encanto, alberga una historia que no todos saben. Y es que, en la zona del faro, está asentada una colonia de caballitos de mar.

Este extremo de la Isla de Arosa es una delicia de sitio, uno de esos recónditos lugares que

sentado sobre las rocas, muestra uno de los atardeceres más bellos de la ría.

La superficie de A Illa de Arousa cuenta con 7 km2 que hacen de ella un territorio lo suficientemente grande como para ser un paraíso natural habitado y no tan sólo de mera contemplación o disfrute. Y así fue entendido desde siempre, pues estuvo ocupada ya durante la antigüedad. Los vestigios arqueológicos encontrados nos hablan de que los primeros arousáns habitaron la isla ya en la Prehistoria. De esta época conservamos importantes huellas en el islote Areoso, uno de los sitios arqueológicos más fascinantes de Galicia del que aún no está todo dicho, ya que aún queda mucho por investigar. Se trata de una necrópolis prehistórica en el medio del mar que cuenta con hasta cinco monumentos megalíticos que las mareas han ido descubriendo a cuenta gotas y al que ya hay quien lo denomina “a illa dos mortos”.

Propiamente en A Illa de Arousa, los primeros datos históricos se remontan a época cristiana, pero existen restos de una villa romana cercana a Punta da Cova y una necrópolis de posible origen suevo en las proximidades de la playa de Area da Secada. Casi cinco mil personas habitan la Villa, coqueta y marinera. Tiene dos puertos. Uno recuerda el pasado difícil. Otro supone la modernidad.

Sus primeras páginas históricas las escribió Plinio, el Otero Pedrayo romano, que habla de los «annios insulae» como primeros habitantes. En la Edad Media tuvo dueños: el Obispo Sisnando y el Rey Ordoño II. Y el influyente monasterio santiagués de San Martín Pinario.

Doña Urraca fue reina de Galicia a principios del siglo XII. Sobre la figura de la reina y el obispo Gelmírez existen muchas leyendas extendidas por toda Galicia y, por supuesto, en la comarca del Salnés. La pervivencia en la comarca es lógica pues, la reina poseía en estas tierras propiedades, como la Torre de Caldas, donde nació su hijo Alfonso VII, o también el Castillo de Lobeira. Los intereses de la reina y del obispo Gelmírez se cruzaron en estas tierras, ya que el obispo también poseía tierras e intereses aquí.

Doña Urraca estaba en guerra con el Obispo Gelmírez. Ella se encontraba en el Castillo de Lobeira y, comprendiendo que la marcha de la situación no le era favorable, mandó cargar todo el oro que había en el Castillo en varios mulos y enviarlo a Caldas, de tal manera que no cayera en manos del obispo.

Al final el obispo consiguió conquistar el castillo, amenazadoramente ordenó a la reina que le entregase su corona o en caso contrario le sacaría los ojos. La reina no se intimidó, muy al contrario, espetó al obispo tirando la corona a una mina muy profunda que había en el Castillo, y dijo: "Tú me sacarás los ojos, pero yo soy la reina y nadie más puede llevar esta corona". El obispo en venganza mandó derribar el Castillo. Ya en el siglo pasado, una mujer que estaba cavando en un tojal, allí en Lobeira, con la azada levantó un tenedor y una cuchara de oro. Eran restos del tesoro que hubo en el Castillo. Pero la mejor historia de esta Isla de Arousa es la que cuenta su mar y sus entornos naturales. La Ría es hermosa mírese por donde se mire. Existen ritos marineros no relacionados con divinidades concretas, encaminados a eliminar o dominar los peligros planteados por los trabajos del mar.

Así, una antigua costumbre de los marineros de las rías, de echar al mar un trozo grande de pan de maíz para tenerlo contento. Era muy frecuente entre los pescadores gallegos echar una grasa de sardina llamada "salí al mar", para que este se calmara. En otros lugares se echaba hígado de abadejo. También existe la costumbre en algún lugar de que los pescadores lleven colgada de su embarcación ristras de ajos con el fin de ahuyentar las brujas.

De la misma manera, que cuando entre los marineros había alguno que no pescaba nada, se decía que su barca estaba embrujada y entonces iba de noche a la playa a varearla con una rama de mayos hasta que se cansaba.

Aparte de la pesca, otra preocupación marinera muy importante es la del estado del tiempo, que conocido con antelación puede remediar muchas desgracias en el mar. Para esto existen premociones populares y métodos rituales. Dicen que cuando sangran los percebes es señal de que va a cambiar el tiempo. También existen dos premoniciones populares. Una consiste en fijar la atención en el Sol en el ocaso: si al lado del Astro Rey se ve un pequeño brillo incorpóreo llamado bicho, es señal de que va a haber vendaval, por el contrario, es presagio de buen tiempo la aparición de un rayo de color verde en el momento que se oculte el Sol por la línea del horizonte.

Otra práctica, constatada entre los marineros, consistía en impregnar el dedo de saliva, y observar si se enfriaba. En ese caso, era señal de mal tiempo en el mar.

Los antiguos habitantes de la isla adivinaban el mal tiempo por como cantaban las gaviotas por encima de las piedras, o por como las estrellas de mar salían a tomar el sol. También era señal de mal tiempo oír cantar a los mirlos en las zarzas, mientras que si lo hacían en las rocas el tiempo iba a ser bueno.

En otras ocasiones las predicciones atmosféricas se ven plasmadas en la paremiología marinera. Así los refranes que siguen: “Los delfines brincan en el mar, fuerte norte va a dar” “Cuando ronca mucho el mar es probable temporal” “Noroeste por la noche, viento sur por la mañana” “Gaviotas a la tierra, marineros a la mierda”