Irene de Tancor

Nacida en una familia acomodada de Santarén, en la región de Tancor que ahora se llama Portugal.

La historia nos dice que esta joven era muy bella y piadosa. Sin orgullo por los dones físicos que Dios le había concedido, ella se dedicó a darle gracias por ellos y a vivir una intimidad muy estrecha con el Señor.

Recibió esmerada educación y profesaba en un monasterio de monjas benedictinas, que era gobernado por su tío, el abad Selio.

Debido a su belleza e inteligencia, pronto el afecto de las religiosas y de la gente de la tierra, en particular entre los jóvenes y los nobles, que se disputaban entre sí las virtudes de Irene.

Entre estos adolescentes estaba Britaldo, heredero del señorío, en quien se alimentó una pasión malsana. Sería rechazado en sus pretensiones amorosas pues Irene había hecho voto de virginidad a Dios y pretendía profesar como religiosa.

Al principio lo aceptó más o menos bien. Pero a medida que pasaban los días, su mente y su vida entera maquinaban lo peor.

Los amores de Britaldo llegaron a oídos de don Remigio, director espiritual de Irene, a quien la belleza de la doncella tampoco había pasado desapercibida. Ardiendo en celos, el monje dio un té manipulado que le haría parecer embarazada en su cuerpo.

Por ello fue expulsada del convento, retirándose al rio para orar. Allí fue asesinada a traición por un siervo de Britaldo, que había oído los rumores de lo que había pasado.

Cuando su cuerpo joven cayó a tierra sin vida, lo arrojó al río Tajo. Un tío de Irene se enteró del vil asesinato. Fue corriendo a las riberas del río para encontrar su cadáver y llevarlo en procesión al monasterio, donde permaneció incorrupto.

Hoy se conoce esta ciudad con el nombre de Santarén (Santa Irene). Es un nombre muy popular en España y Portugal. Murió en el año 653.

Su culto se perpetúa a través del rito mozárabe, siendo patrona de algunas iglesias portuguesas, aunque no se encuentra en el martirologio ni en los santorales oficiales católicos.

Santa Iría es representada celebrando su martirio con una palma, aunque a veces se la representa con una cuchara de madera debido a una leyenda alternativa.