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Nadie duda de que los faros serían alojamientos con encanto. Y muy cotizados. Aislamiento, soledad, misterio, romanticismo, panorámicas de 365 grados... ¿Quién da más? El Gobierno de Rajoy con la ministra de Fomento, Ana Pastor, ha anunciado un plan para sacar partido a estas atalayas marinas, que emiten señales de aviso a navegantes y dependen de Puertos del Estado. Fomento no se ha planteado que la gestión hostelera de los faros recaiga en la empresa pública Paradores Nacionales, que acaba de completar una dura reestructuración; su propuesta se dirige a empresas privadas y ya hay varias interesadas, según ha apuntado.

El proyecto partirá de un análisis caso por caso de todos los faros que bordean el litoral español, con la premisa de que el hospedaje sea compatible con la utilidad técnica de estas linternas marinas. Se busca una rentabilidad económica que permita convertir un coste en ingreso, ya que el mantenimiento de los edificios históricos de los faros supone una elevada cuantía. Se evitaría, además, el deterioro de las torres, porque ya son pocas las que siguen habitadas por los fareros y sus familias: la automatización permite el control remoto desde una oficina.

En España hay 187 faros que conservan las viviendas que una vez acogieron a los viejos fareros con sus familias. En muchos casos, la tecnología hace tiempo que apagó sus luces y los que aún funcionan han cerrado sus instalaciones anexas.

Ya existen algunos proyectos avanzados de alojamientos que podrían abrir sus puertas. Es el caso del faro de la Isla Pancha en Ribadeo; el de Trafalgar en Barbate; el de Tabarca en Alicante, y el del Cabo de San Antonio en Xábia. el de Cudillero  en Asturias; el de Ribadesella en Asturias

Puertos del Estado, “ha recibido consultas en firme para unos 20 faros, sobre los que se ha aportado documentación y primeras alternativas, pero la mayoría de ellas están en fase inicial”.

El proceso de reconversión va a ser similar al que se siguió en Italia hace tres años: el Estado facilita el arrendamiento a cambio de una cantidad anual y el compromiso del concesionario de llevar a cabo una rehabilitación que respete la construcción original y el entorno.

Hasta ahora no ha sido posible dormir en un faro, pero sí se han construido alojamientos y restaurantes cercanos para disfrutar al menos de esas ubicaciones de privilegio, como es el caso del Semáforo de Bares en (A Coruña), el Faro de Cap de Creus (Girona), el Far (Llafranc, Girona) o el O Semáforo (Fisterra, A Coruña).

El nuevo uso de los faros promete ser rentable, aunque los inversores se enfrentan a algunas dificultades. La principal de ellas es que la normativa de Puertos del Estado no permitirá ampliar las instalaciones ni levantar otras construcciones distintas a las originales. Hablamos por tanto de hoteles pequeños, con pocas habitaciones, de los que disfrutar será todo un lujo.

Los faros que acogerán turistas pronto son:  Punta Cumplida, en la Palma. Trafalgar (Cádiz), que está pendiente de recibir el informe favorable de la Dirección General de Costas; Punta Galea (Vizcaya), en el que se ha tenido que modificar el concurso; Punta Insua (La Coruña), que saldrá a concurso en breve; y Corrubedo (La Coruña), cuya autoridad portuaria está preparando el proceso de salida a concurso.

Completan la lista los faros de Cabo Vilán (La Coruña) y Cabo Silleiro (Pontevedra), son los establecimientos de mayores dimensiones y por los que "varios inversores se han mostrado muy interesados".