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Faro de la Mesa Roldán

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El faro de Mesa Roldán, inaugurado en 1863, es uno de los más importantes de Almería y se encuentra en una privilegiada situación, a más de 210 metros sobre el nivel del mar, dentro del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Un edificio histórico que, con diferentes modificaciones, se mantiene erguido, realizando su trabajo de señalización marítima. Actualmente es el único, en Almería, que sigue habitado por su farero y contiene un pequeño museo que pretende mantener viva la memoria de los faros y los fareros, en una época en que se extinguen rápidamente, ante la presión de las nuevas tecnologías y la tiranía de los recortes.

El faro de Mesa de Roldán está situado en la cima de una meseta caliza, a 210 metros de altura sobre el mar, lo que le hace tener una de las panorámicas más espectaculares del Mediterráneo. Situado a 8 kilómetros de Carboneras y a 4 de Agua Amarga, ha sido el faro más aislado de la costa almeriense, ya que su altitud dificultaba tanto el transporte por mar como por tierra.

En la misma meseta hay una torre vigía, sobre la que, antes de la creación del faro y hasta su inauguración, se encendía una hoguera todas las noches.

El faro se construyó por efecto de la Real Orden de 18 de diciembre de 1857. El proyecto fue realizado por el ingeniero Antonio Molina, en 1861, con un presupuesto de 198.034,62 reales. El edificio original era de planta cuadrada, con torre octogonal de 10,5 m de altura, adosada en el lado del mar, coronada por una linterna decagonal. El aparato óptico, de tercer orden gran modelo, tenía una parte fija y un juego de lentes giratorias, accionadas por máquina de relojería de gravedad. Todo de la casa francesa Henry Lepaute.

El faro se inauguró el 31 de diciembre de 1863, dando una apariencia de destellos cada dos minutos, con alcance de 22 millas. A partir de 1882, se sustituye la lámpara de aceite por un mechero Dotty de dos mechas alimentado por parafina de Escocia y, en 1901, pasó a consumir petróleo. En 1923 se sustituyó la parte giratoria de la óptica, por cuatro lentes verticales alternadas con pantallas, montadas sobre un flotador de mercurio, accionado por máquina de relojería, y se montó una lámpara de vapor de petróleo a presión Chance; quedando con grupos de 4 destellos y alcance de 22 millas. Paralelamente se construyó el edificio exterior como almacén y vivienda de suplencias.

En este faro fueron frecuentes las caídas de rayos y las tempestades, pero la más rara fue, el 2 de febrero de 1934: “Durante toda la noche los cristales de la linterna que dan a la parte norte han estado completamente cubiertos de nieve y aunque a intervalos y con exposición de la vida hemos procurado baldearla de la cornisa y de los cristales, no deja de haber sido un gran inconveniente para los efectos de los navegantes, por la magnitud del sector que ha estado sin alumbrar.”

Iniciada la Guerra Civil, el 1 de noviembre de 1936 se apagaba la luz por orden del jefe de la Base naval. Una semana después se encendía por orden del ingeniero. El 13 de septiembre de 1937 volvía a apagarse por orden del jefe de Defensa de costas y los fareros quedaban en funciones de observación y vigilancia, hasta el final de la guerra.

En 1972, el faro se electrificaba con una lámpara de incandescencia de 3.000 W y dos grupos Ruston de reserva. La característica quedaba con grupos de 4 destellos cada 30 segundos.

En la vida del faro, influyeron mucho las cercanas canteras, que dieron grandes sustos y problemas a los torreros entre 1978 y 1989, rompiendo cristales, parando la óptica, desplomando el techo del pasillo, etc.; todo debido a las voladuras.

En 1985 se instalaba una linterna auxiliar Tideland, y en 1986 se realizaban obras de ampliación del edificio, vallado, acondicionamiento general, y automatización del faro con cambio de linterna, óptica, sistema de iluminación y giro, todo de la Maquinista Valenciana, quedando la característica con grupos de 4 destellos cada 20 segundos y alcance de 23 millas, que es la actual.

En 1996 se cambiaron las lámparas de incandescencia de 1.500 W por halógenas de 1.000 W y menor tamaño.

En 1993 el Cuerpo de Técnicos Mecánico de Señales Marítimas se declaraba a extinguir, quedando los fareros en excedencia, trabajando en las Autoridades Portuarias.

Actualmente, Mesa Roldán es un faro vivo, que abre sus puertas a las actividades culturales y a los admiradores de los faros, para que todo el mundo sepa que los faros son mucho más que señales marítimas, y que merecen ser conservados y cuidados.