Luarca

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Construido en el año 1862, el faro de Luarca se encuentra en la Atalaya, en la punta Focicón, en el oriente del puerto y a unos 300 m de Luarca, por lo que se podría decir que forma parte del paisaje urbano y además perfectamente integrado en él. En sus inmediaciones se encontraban una iglesia medieval y un castillo artillado, sobre el que se construyó el faro.

Desde tiempos remotos, una torre de vigía hacía las funciones de puesto de señales, vigía y ayuda a la navegación. Desaparecida la primitiva torre, vino a sustituirla en su función de faro una ventana de la Ermita de la Virgen Blanca donde, en las noches oscuras, se encendía una luz blanca costeada por el gremio de mareantes y que era frecuentemente confundida con las de las viviendas adyacentes.

Pertenece al conjunto que forma la capilla de la Atalaya, el cementerio de la villa y también los restos de la muralla defensiva del s. XVI. El faro tiene una vivienda, y la torre se inserta en el lado oeste; con el tiempo se adosaron más edificaciones por el lado este.

La vivienda es de base cuadrada, tiene una única planta con un desván y una buhardilla en el este. Está cubierta con pizarra.

La torre tiene sección cuadrada y se asienta sobre una base prismática. El cuerpo de la misma, de unos 5 m de alto, presenta tres fachadas con una vidriera cada una con forma de arco de medio punto enmarcado en piedra.

La Atalaya, el lugar donde se encuentra el faro, albergó durante los siglos XVI y XVII un fuerte defensivo para proteger la villa de los ataques franceses e ingleses. Fue al pie de esta atalaya donde se construyeron los primeros barrios de pescadores.

Consta de un aparato catadrióptico fijo circular y una lámpara de 500 W; su reserva es un grupo electrógeno diésel. Emite 3 ocultaciones cada 8 segundos; alcance de 20 millas. Altura de la torre de 10 m sobre el suelo y 54 sobre el nivel del mar. Sirena Pintsch de 1944 que emite la letra L que puede ser escuchada hasta 10 millas.

El cementerio de Luarca es uno de los más antiguos y quizás el más bonito, por su ubicación de Asturias. Está situado en la Atalaya, un saliente que se alza sobre el mar Cantábrico. Los acantilados dan al cementerio un aire marinero, incluso hay que señalar que el faro está en uno de los extremos del campo santo.

Todo ello muy acorde con la historia y la tradición de Luarca una de las villas marineras más destacadas de toda la costa norte de la península.

Entre los personajes ilustres cuyos restos descansan en el cementerio está Severo Ochoa, premio Novel de medicina y fisiología en 1959.