Faro de la Plata

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El Faro de la Plata está situado en el monte Ulía, en la margen occidental de la bocana de puerto de Pasajes.

Las características naturales del puerto de Pasajes, situado en el corazón de su ría, al abrigo de galernas y temporales del mar Cantábrico, han hecho de él el más importante de la costa guipuzcoana. La dificultad del acceso al puerto es un gran inconveniente.

A 153 sobre el nivel del mar sobre la roca del mismo nombre, Plata, hay varias teorías sobre su etimología, como que se debe a los destellos brillantes que se aprecian desde el mar, o a que deriva del mineral que salía antiguamente desde el puerto de Pasajes, proveniente de unas minas cercanas. Sin embargo, la más plausible parece a que sea una de las variantes de plantaina, nombre que recibe en la costa vasca este tipo de acantilados lisos que caen directamente al mar, en especial en Jaizkibel, donde abundan.

Para disminuir en lo posible esta dificultad, se balizaba la entrada al puerto con una luz ocasional, que desapareció al construirse el faro en 1855, sobre el acantilado. Dotado de aparato de 4º orden, luz fija de color natural, con un alcance de 14 millas.

Debido a las características del Cabo de la Plata, se adoptó la solución de situarlo en la ladera, sobre un edificio almenado cuyos torreones le dan la apariencia de un castillo, de forma que su pared posterior fuese la misma montaña, con el tejado a ras de la cumbre, disminuyendo la exposición del edificio al acantilado.

El acceso se realiza desde Pasajes por medio de una carretera de 2,5 km que indica "Al faro de la Plata".

Junto al faro transcurre el Camino de Santiago de la costa.

Los faros siempre han sido lugares llenos de misterios e historias. Para poder ser vistos desde el mar, se sitúan en lugares tan recónditos como espectaculares. Lugares desde donde disfrutar del paisaje en los días soleados y donde sentir la fuerza de la naturaleza en días de tempestad. El Faro de la Plata es uno de estos lugares emblemáticos.

No sabemos con exactitud porqué llamaron de esa forma al faro que construyeron en 1855, pero todo parece indicar que el brillo del agua que se desliza por “el frontón” que domina la entrada al puerto de Pasaia y en cuyo punto más alto se levantó el faro, los marineros lo conocen como “Plata”.

Guardaplata, sin embargo, es el nombre de un caserío de Bidebieta, originalmente denominado Pordeplat, nombre con que aparece en la documentación desde finales de la Edad Media hasta mediados del siglo XIX que pasará a llamarse Guardaplata. Se trata de un caserío que tuvo un peso importante en la zona, llegando a contar en el siglo XVIII con un oratorio y un molino cerca de la orilla de la ensenada. La primera cita de Pordeplat es de 1456 y denomina a la parte del monte de Ulia que da a la bahía de Pasaia. Su nombre hace referencia a “puerto” y se trata sin duda del embarcadero de La Herrera, situado a la altura de Gaiztarro, y que fue utilizado desde la Edad Media hasta el último tercio del siglo XIX, cuando se desecó la ensenada. Este “la Plata”, por tanto, hunde sus raíces en el Medievo y está relacionado con el resto de nombres gascones que encontramos en Altza y en la bahía de Pasaia, en cuyo otro extremo encontramos topónimos como Port de Laborda (Bordalaborda, Donibane) y Port de Lazon (Lezo), con la diferencia que mientras estos se refieren a nombres de familia (Laborda, Lezo), “plata” no es más que la descripción en lengua gascona del espacio donde se encuentra dicho puerto.

El Faro de la Plata forma parte de un sistema de faros y balizamientos que permiten un acceso seguro al puerto,  y es a su vez un elemento interesante por su extraordinaria ubicación que pone en relación directa el mar con el puerto y la actividad humana.

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