Faro del Pescador

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En la falda del mismo monte en cuya cima se conservan los restos de una torre de vigía donde se encendían fuegos, está el faro del Pescador que vino a sustituir al que en 1859 se estaba construyendo en la punta del Fraile, a la entrada de la ría de Santoña, que no marcaba bien la costa. Se encendió por primera vez en 1864 con una lámpara de aceite de oliva y un aparato óptico de 4º orden con lentes giratorias, dando la apariencia de luz fija blanca con destellos de igual color, y 17 millas de alcance. En 1883 se instaló una lámpara de parafina y petróleo que funcionó hasta 1926, cuando entró en servicio una nueva óptica y una instalación de acetileno para dar la apariencia actual de 3 destellos blancos cada 15". La modificación incluyó un nuevo edificio y supuso la supresión del personal. En 1915 un ciclón destruyó el edificio, y durante la Guerra Civil el faro permaneció apagado, como tantos otros de la costa cantábrica.

Una última reforma en 1990 añadió un grupo eléctrico con el que funciona en la actualidad. Su altura focal es de 39 m. sobre el nivel del mar. Edificado en la punta más saliente del Monte Pescador, se comunica por una estrecha carretera que parte desde la playa de Berria y bordea el penal de El Dueso (2,7 km). Se puede visitar pués el Ayuntamiento de Santoña lo ha reconvertido en museo son una sala dedicada al pintor cántabro Eduardo Sanz donde se expone parte de su obra y de objetos relacionados con el mundo de los faros.