Hay quien dice que la isla de La Dragonera es un dragón dormido que protege Mallorca de piratas e invasores.  Demasiado grande para ser un islote y pequeña para ser una isla. Desde el pequeño y único embarcadero de la isla, parten dos caminos en direcciones opuestas, hacia el faro de Llebeig y hacia el faro de Tramuntana (ambos terminados en 1910). Son los antiguos caminos que se utilizaban para asegurar el aprovisionamiento de los faros, hoy completamente automatizados.

La Dragonera es probablemente la menos conocida de las Islas Baleares y es como la guinda del pastel situada delante del extremo suroeste de Mallorca.

La isla deshabitada que mide 3,8 km de largo y 900 m de ancho fue declarada parque natural en 1995. En la Islas Baleares es considerada el símbolo de la conservación natural por excelencia. Gracias a la lucha del movimiento ecologista naciente contra la urbanización por un proyecto hotelero de gran dimensión que incluía la construcción de un puerto en los años 70 su desarrollo se controló con éxito.

Si tenemos en cuenta que, geológicamente, Dragonera es una prolongación del extremo oeste de la Sierra de Tramuntana resulta fácil comprender el valor de esta pequeña isla y cuyo pico más alto alcanza los 360 metros de altitud. Algunos creen que su contorno morfológico dio lugar a su nombre, pero los eruditos consideran que proviene del vocablo latino Traco-traconis, que hace referencia a una hendidura de agua dulce que se encuentra en una de sus cuevas.