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Puente de A Ramallosa

La construcción data del siglo XIII de estilo románico de transición y divide los municipios de Baiona y Nigrán. Fue declarado Monumento Histórico en el año 1991.

Por aquí pasaba una antigua calzada romana llamada "Per loca marítima" o Vía XX antes de convertirse en Camino Real, quizá por ello algunos le tilden de romano, aunque en esta ocasión no es así. No se sabe a ciencia cierta si está hecho sobre bases de otro anterior romano, puesto que existe una leyenda que desde sus petriles fueron arrojados al río los hijos del pretor romano de Baiona (Erizana) tras haberse convertido al cristianismo, y otra que reza que fue el guerrero Almanzor el que lo mandó destruir en el año 997.

El caso es que además de esta reconstrucción que haría San Telmo, el puente ha sido restaurado en varias ocasiones más, como en 1598, 1926, 2002 y más recientemente en el 2017 se restauraría la imagen del santo después de haber sufrido la amputación de un brazo por actos vandálicos.

El caso es que según reza en una placa que podemos ver en una de sus orillas, se le atribuye su construcción a  San Pedro González Telmo (Obispo de Tui y conocido como San Telmo) sobre el año 1233, y otra leyenda nos indica el milagro que hizo el santo un día en el que estaba predicando y una gran tormenta sorprendió a todos los allí asistentes; entonces logró partir en dos las nubes y el agua descargó a ambos lados sin que nadie se mojara.

Hoy podemos ver, en mitad del puente un crucero con la imagen del santo que es el patrono de los navegantes con un peto de ánimas y un altar que sería el escenario de uno de los ritos bastante repetidos en los puentes antiguos de Galicia, el Bautismo Prenatal. Es frecuente ver flores al pie del santo aún hoy en día y se dice que son de alguien que ha hecho este rito la noche anterior o para dar las gracias por un feliz alumbramiento.

Este rito supersticioso se realizaba sobre determinados puentes que debían reunir unos requisitos concretos, ser viejos (preferiblemente romanos o árabes), tener un crucero o estar al lado de una capilla.

El bautismo consistía en el bautizo de la criatura en el vientre de su madre y el rito comienza con la llegada de la embarazada al puente poco antes de las doce de la noche con luna llena, acompañada de al menos dos personas. La comitiva debía llevar comida y bebida para tal acto. La madre tiene que llevar un cubo y una cuerda tan larga como la altura del puente, colocándose sola en el centro de este y los acompañantes esperan en las dos orillas para impedir que nadie pase sobre el mismo mientras dure la ceremonia.

Llegada la medianoche, se invita al primer hombre o mujer que pase por allí a que se acerque para ser el padrino/madrina del niño. Esta persona se acercará al medio del puente y con el cubo atado a la cuerda cogerá agua del río y la vierte sobre el vientre de la mujer diciendo las mismas palabras que el sacerdote en un bautizo normal: En el nombre del padre, del hijo y del Espíritu Santo...pero sin decir la palabra AMÉN, sino el niño no nacería.

Acabada la ceremonia, se deja libre de paso el puente y comienza la celebración de la fiesta en uno de los márgenes de este, comiendo y bebiendo hasta no poder más. Al finalizar, se van al medio del puente y se tira la comida y bebida sobrantes junto con el mantel, vasos y cubiertos, al río de espaldas.

Cuando el niño nace, se repite la ceremonia en la iglesia y será la misma persona que lo acompañe como padrino/madrina, poniéndole al niño el mismo nombre de él.

Este rito fue prohibido por la iglesia hace unos siglos aunque al tratarse de tradiciones familiares, hoy en día aún se sigue realizando.