La leyenda de los Mariño

Siendo los primeros pobladores según la Historia, Túbal hijo de Jafet, y Tharsis, es de suponer que mantuviesen íntegra la religión de su abuelo Noé, que era la religión natural, la de Dios, el cual había impreso en la conciencia del escogido por Él para salvar a la Humanidad en el Diluvio universal.

Lo qué recuerda a alguna de las variadas versiones que corren sobre el lago de Doniños.

Los gallegos no somos ajenos a sus influencias. Hércules entró en España fundando Cádiz (Columnas de Hércules) y llegando a La Coruña, en donde mató a Gerión y lo enterró bajo la Torre que lleva el nombre del hijo de Júpiter.

En Galicia se han erigido templos a Júpiter, en los Codos de Larouco, en el monte Candamio y en el Pico Sacro.

Los Galos, que procedían de Asia, atravesaron Europa al mando de sus Jefes Belloveso y Segoveso, conquistando la Galia, Italia y España, tomando el nombre de Celtas en la parte norte y noroeste de nuestra península, y fueron durante muchos años los dueños de Galicia, a cuyos habitantes imprimieron hondamente lengua, costumbres y religión que el tiempo no ha logrado borrar sus huellas que permanecen claras en nuestro idioma, montes, valles, Castros y ríos y  a pesar de datar su denominación, según Heterodoto, de cinco siglos antes de Jesucristo.

La Santa Compaña, San Andrés de Teixido, La Noche de San Juan, Endroido, etc, refrendan, para dar y tomar, tanto mitos como leyendas, supersticiones y otras vulgares preocupaciones.

La primera se versiona en Mugardos.

EL escudo heráldico de los Mariño con la característica sirena la cual, de acuerdo con esta familia, descienden todos los miembros. Y la impresa y segunda versión, que nos sirve también como relato de referencia de la primera (las leyendas por su génesis oral sufren variaciones, adiciones, mutilaciones...) nos sitúa en la Isla de Sálvora (Parque Natural de las Islas Atlánticas). Allí en tierra firme hay una escultura de una sirena con una placa que reza: La Sirena de Sálvora tuvo amores con un caballero romano naufragado en la isla. Nació un niño que se llamó Mariño. Lidia Mariño, miembro de la familia, completa el relato como sigue:

Dicho caballero romano no era tal, sino el mismísimo Roldán, sobrino del emperador Carlomagno, el cual sobrevivió a la gloriosa muerte en Roncesvalles, pero malherido fue llevado a Sálvora para curar las heridas y su salud.

Dicen que en las noches de tormenta se escucha un aviso de peligro a los marineros. Es Roldán sonando su olifante.

Lidia continúa su narración: Roldán una mañana trotando a lomos de su corcel por la playa descubrió algo fuera de lo normal. La presencia de un ser descansado sobre la fina arena que resultó ser una definida forma de mujer joven de radiante y marina belleza. Mujer que en realidad era una sirena. Roldán quedó tan prendado que la subió a lomos de su caballo y se la llevó a su morada donde con paciencia y ternura le fue quitando una a una las escamas hasta que su cola de pez desapareció para ser totalmente una mujer.

La poseyó con toda la dulzura de su corazón. El amor era correspondido.

La llamó Mariña por haber venido del mar dado que no podían comunicarse, era muda.

Fruto de su amor fue un hijo bello como su madre con el valor y la fuerza de su padre.

En la Noche de San Juan, desconociendo las costumbres de los hombres, entre cantos y danzas junto al fuego purificador, Roldán le arrebató a su pequeño retoño y se dispuso a saltar la hoguera, Mariña que desconocía la tradición de saltarla presa de pánico atroz gritó: ¡¡¡Hijo!!!.

Al pronunciar esa palabra desde sus entrañas se desprendió un trozo de carne que tenía alojado en la garganta y la Sirena pudo comenzar a hablar con normalidad.

La felicidad de Roldán y Mariña fue plena, iniciándose, con los frutos fe su amor el Linaje de los Mariño.

Cuando Roldán abandonó este mundo Mariña decidió regresar a los dominios de la mar y sus profundidades, pero exigió el tributo de que de cada generación de los Mariño le fuera entregado un niño para llevarlo y cuidarlo consigo al fondo de la mar, a su morada. Tales niños elegidos tendrían los ojos azules.

En la versión ferrolana, los niños eran arrebatados por las olas mientras paseaban por la orilla de la playa.

Toda una bella historia de amor con un final curioso/oscuro.

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