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LAS SALINAS DE SANTA POLA

Las actuales salinas de Santa Pola y el espacio que hoy en día constituye El Hondo conformaban antiguamente una gran zona húmeda conocida como la Albufera de Elche, que abarcaba casi toda su llanura.

La descripción del profesor Madoz, realizada en 1845, constataba la reducción del gran humedal y la separación de estas dos zonas por un terreno seco. Anteriormente, en 1700, la albufera perteneció al Duque de Arcos, quien la utilizaba para su explotación cinegética y piscícola. El rey había otorgado al noble su propiedad.

Sin embargo, la gran transformación de este espacio natural se produce entre finales del siglo XIX y principios del XX, como consecuencia de la instalación de las explotaciones salineras.

Este acontecimiento ocasionó la necesaria adaptación, relleno y excavación del terreno para la construcción de balsas. Las salinas comenzaron a funcionar en 1890 en el Pinet e inmediatamente en Braç del Port. Años más tarde, en las décadas de los cincuenta y sesenta, el Instituto Nacional de Colonización promovió unas obras de saneamiento que afectaron al borde interno de las salinas.

Las transformaciones realizadas con fines cinegéticos a partir de los años setenta acabaron de definir la configuración actual de este espacio. La extracción de la sal es la actividad económica fundamental en la zona y, en gran medida, la conformadora del ecosistema actual. Algunas explotaciones han quedado abandonadas, como en el caso de la antigua propiedad de Salinera Española, situada en el norte del paraje. Otras, por el contrario, funcionan a pleno rendimiento, como la del Braç del Port, de 850 hectáreas, y la de Bonmati, de 492.

La dinámica de las salinas consiste en hacer circular el agua marina por un circuito de balsas para obtener una progresiva concentración en sales como consecuencia de la evaporización.

La gran importancia e interés biológico de las salinas mediterráneas estriba en que la circulación del agua no se detiene durante el invierno. Las balsas, que ocupan una extensa superficie, permanecen inundadas durante todo el año por lo que el ecosistema, de extraordinaria importancia, se mantiene.

Las aves se alimentan de los peces e invertebrados que penetran en las salinas mientras que la producción salinera se beneficia de la riqueza mineral aportada en los excrementos por la avifauna. Este es el motivo por el que una de las finalidades del Parque Natural es fomentar y garantizar el mantenimiento a largo plazo de la explotación salinera.

El Parque Natural de las Salinas de Santa Pola tiene 2.470 hectáreas de extensión. Los ambientes que se encuentran en este enclave natural son muy variados. En la zona costera, con sus playas y dunas, se ubica la explotación salinera. El viajero encuentra, si se desplaza desde este lugar hacia el interior, una zona de agua salobre embalsada permanentemente y unos terrenos con el agua a ras del suelo que se encharcan temporalmente. El espacio que bordea el contorno interior del Parque está ocupado por cultivos.