Faro de Santa Pola

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Hay bastantes indicios para suponer que la torre de la Talaiola, sobre la que se asienta el faro de Santa Pola, es de construcción romana. Formaba parte de la cadena costera de torres de vigía, con un acceso elevado practicable por medio de una escalera que se retiraba cuando llegaba el enemigo. En su origen el faro de Santa Pola se diseñó como una pequeña luz de 6º orden que complementase el importante faro a establecer en la isla de Tabarca. Situada en lo alto del cabo, a 138 m de altura sobre el nivel del mar, dista de la orilla unos 360 m y fue inaugurada en 1858 dando característica de luz fija blanca y un alcance en tiempo ordinario de 7 millas. Entre 1921 y 1924 se reforma el faro, con un nuevo aparato óptico que se montó sobre un mecanismo giratorio. También se sustituyó la linterna y se reemplazó la lámpara por una de incandescencia por vapor de petróleo a presión. La reforma le supuso una apariencia de luz fija variada por destellos en grupos de 2 y 1, con 16 millas de alcance para la luz fija y 27 para los destellos. En 1958 se electrificaron tanto la lámpara como el giro, y se automatizó en 1984.

Uno de los mejores miradores de la provincia de Alicante es el que se encuentra junto al faro. El cabo de Santa Pola cierra por el sur de la bahía de Alicante. Este accidente geográfico era uno de los hitos que hace siglos guio a los fenicios, cartagineses, griegos y romanos que navegaron por estas aguas mediterráneas. También tuvo su papel en otros momentos de la historia, por ejemplo, en la Guerra Civil Española. Así lo acreditan los búnkers que se encuentran cerca del faro que corona lo más alto del cabo de Santa Pola.  Y es que el cabo de Santa Pola ha sido un lugar estratégico como pocos debido a su amplio control visual de la costa, el cabo de Santa Pola es un atolón fósil de cinco kilómetros de diámetro que se formó hace 6 millones de años.

Hoy el entorno del faro de Santa Pola es un lugar tranquilo y muy hermoso donde podemos disfrutar de una de las mejores vistas de la costa de Alicante en una panorámica que abarca en los días claros desde el cabo de Palos en Murcia hasta el Peñón de Ifach en Calpe, es decir, más de 130 kilómetros de costa.