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Valdoviño Ferrolterra

A Frouxeira es una playa en entorno semiurbano, en forma de concha, de arena blanca y fina. Muy ventosa, propicia para el surf. Fuerte oleaje, con mar abierto, en ciertas condiciones marítimas puede registrar una importante resaca, son las llamadas "mareas vivas" o "lagarteiras" (finales de agosto). De impresionante belleza natural, al observar la furia de las olas en los cantiles próximos (el agua puede cubrir todo el arenal). La playa se cierra en una punta en la que hay un faro y una buena vista del mar en los acantilados. Próxima se encuentra la capilla de Nosa Señora do Mar, también conocida como Virxe do Porto, corona un minúsculo peñasco. El atractivo de la ermita varía según el estado del tiempo y de la mar. Cuando éste es apacible y hay bajamar, la blanca figura se convierte en el destino de una corta excursión desde la playa. Sin embargo, cuando ruge el temporal del Atlántico y sube la marea, la capilla queda aislada, desafiando sola la bravura del océano. Entonces, el mejor mirador sobre este conjunto es el faro de la Punta Frouxeira.

Cerca está a "Lagoa de a Frouxeira" (Laguna de la Fouxeira, también conocida como Laguna de Valdoviño) es un enclave húmedo de gran importancia en el Noroeste peninsular, en especial por su notable valor ornitológico, dado el papel que desenvuelve como lugar de descanso para numerosas aves durante los pasos migratorios de primavera y otoño.

En el año 1800 una Armada Inglesa comandada por el almirante Warren desembarcó con una fuerza compuesta por 15.000 hombres en las playas de Doniños, con el fin de atacar y tomar Ferrol, para saquearlo y destruir el arsenal militar. Sin embargo, los Ferrolanos que eran muchos menos (unos 2.000) los sometieron a repetidas emboscadas nocturnas en los montes de Brión de forma que se creyeron rodeados por fuerzas muy superiores. De manera que al verse tan abrumados por los feroces ataques fueron presa del pánico por lo que decidieron batirse en retirada y reembarcar apresuradamente en los botes de vuelta a los navíos fondeados. Una victoria irrepetible que es todos los años recordada en las celebraciones por la Batalla de Brión, que también se denomina en ocasiones Batalla de Doniños, por ser ésta la playa principal en la que desembarcaron los atacantes.

El lago de Doniños está emplazado en un valle y separado de la playa de Doniños por un amplio complejo dunar. El lago, que alcanza hasta 9 metros de profundidad en algunos lugares, es hábitat de numerosas aves, como fochas, zampullines chicos, cerceta común o el ánade real. Es un lago con leyenda.

Se dice que en tiempos muy antiguos antes de Doniños había una pequeña ciudad llamada Valverde.

Cuenta una antigua leyenda que en este pueblo apareció un misterioso hombre con aspecto de pordiosero. El desvalido peregrino, que tenía hambre y sed, fue pidiendo ayuda por todas y cada una de las casas del lugar, pero casi nadie le abría la puerta y los que lo hacían le daban con ella en las narices. Un matrimonio le dijo — ¡No tenemos nada que ofrecer, aquí no queremos extraños!

El hombre, decaído, caminó hasta la última casa de la villa, en ella vivía una joven con sus dos bebés gemelos, que dormían dentro de un cesto cerca del fuego. La humilde mujer no tenía mucho que ofrecerle al misterioso caminante, pero aun así fue a calentar un bollo de pan en el horno para darle un pedazo. El pobre, quien realmente se trataba de Jesucristo, muy agradecido le dijo. — En este pueblo viven personas muy malas de corazón y por ello deben ser castigadas, pero vos no los sois, porque lo poco que poseéis lo compartís conmigo. Una maldición asolará estas tierras cuando me vaya, debéis escapar camino arriba cuanto antes, y ni se os ocurra mirar hacia atrás, sólo así seréis salvada.

—Pero...  ¿qué hago con mis dos bebés?, son muy pequeños— le preguntó aterrorizada.

— Debéis dejarlos en el camino, Dios se apiadará de ellos.

La mujer obedeció y corrió camino arriba, pero un fuerte estruendo la asustó más de lo que estaba e hizo que se le parase el corazón cayendo fulminada sobre la hierba. A la mañana siguiente apareció todo inundado, se formó una gran laguna en el valle y sobre su superficie, el cesto de mimbre flotaba con los dos bebés dentro, estaban vivos. De ahí dicen que deriva el nombre de la zona y de la laguna de "Doniños"(dos niños). Se cree que bajo las aguas del lago yace sumergida la antigua villa de Valverde y los cadáveres de sus crueles habitantes.