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Porto de Bares

Porto de Bares, famoso pueblo por poseer un puerto formado por toneladas de bolos graníticos, conocido como O Coído (bolos o cantos de piedra en gallego). Dicho puerto-escollera ha sido interpretado por especialistas y aficionados como una dársena artificial de origen diverso, fenicio, griego, indígena, romano y medieval. En algunos casos, se aportan hipótesis ciertamente peregrinas que lejos de aclarar los hechos históricos, los distorsionan hasta convertirlos en puro mito.

El misterio posiblemente lo encontremos en el granito de Estaca de Bares... Se trata de un granito de grano grueso en el que se encuentran frecuentemente enclaves xenolíticos que presentan una fuerte tendencia a la disyunción esferoidal por meteorización (separación, desunión), podemos denominarla disyunción catafilar, porque la roca se disgrega como las capas de las cebollas, favorecido por la dilatación y contracción ligado a las diferencias entre las temperaturas y a las infiltraciones del agua por las grietas, así como por las condiciones geológicas en las que se formó en origen el granito en las profundidades de la tierra. Dando lugar a formas esféricas (bolos) o tendentes a la esfera, así como a un fenómeno conocido como "Piedras Parideras", que conservan partes de la capa exterior y han perdido total o parcialmente el núcleo interior, generando una especie de "huevo Kinder", partido por la mitad con su regalo dentro o ya perdido por las ávidas manos de un niño, aunque en este caso el niño se llame tiempo.

Un "enclave xenolítico" es la presencia de una roca ajena al propio magma que forma el granito (sería como una roca dentro de otra roca), en el caso de los granitos de Estaca de Bares suelen presentar xenolitos micro granulares que se caracterizan por presentar formas normalmente redondeadas o elipsoidales, poseer una textura entre porfídica y equigranular con tendencia al grano fino y un contenido alto de minerales máficos (ricos en magnesio y hierro, como el anfibol). Son típicos de granitos, y su origen también es ígneo (magma básico), por lo que se pueden considerar como una prueba de mezcla de magmas (sin llegar a obtener términos intermedios). Suelen corresponder con rocas de tipo diorítico, tonalítico o granodiorítico (plutónicas, rocas que se forman a gran profundidad a partir del enfriamiento lento del magma). El hecho de que los contactos sean redondeados o sinuosos implica que estaban total o parcialmente fundidos cuando fueron incluidos en el magma granítico. Presentan una textura porfídica. Los contactos son bastante netos (presentan densidades y materiales distintos). Tanto en Bares como en Estaca de Bares podemos ver ejemplos de estas formaciones. Federico Maciñeira y Ramón Bascoy, defendían un origen mediterráneo y antiguo para el puerto de Bares, el primero lo achacaba a los fenicios y el segundo a los griegos.

Los dos opinaban que el Coído era un puerto artificial construido en época prehistórica, en el que se movieron miles de toneladas de bolos para crear un puerto en esta costa norte de Galicia. Maciñeira realizó en los años 30 diversas excavaciones en Bares para poder demostrar sus hipótesis, llegando a localizar restos de una factoría de salazones romana, materiales de construcción de edificios, que en algún caso confundió con restos fenicios de tradición oriental, al interpretar como capiteles dos basas de columnas romanas.

Recuperó también varias monedas púnicas del siglo II-I a. C. de las cecas de abdera, sexi y Gadir, pero todas ellas pertenecientes ya a un contexto romano, cuando estas antiguas colonias púnicas fueron integradas por la república romana en plena expansión por la península. Por su parte, Ramón Bascoy insistía en que el “Koido” (buscando en una toponimia forzada la relación con el mundo heleno) era obra griega, coincidiendo con Maciñeira en adjudicar ese origen antiguo para este puerto.

A esa relación incorporó el hallazgo de una supuesta escultura femenina que parecía ser la clave para demostrar ese origen mediterráneo a la que bautizó con el nombre de: “A Muller Mariña”. Achacaba su origen a los marineros griegos que habrían levantado esa efigie en este lugar, como un templo a una divinidad protectora de navegaciones tan arriesgadas (como una Afrodita o Venus marina o una Astarté en el caso fenicio).

Se localiza esta figura pétrea en el acantilado que preside la entrada al puerto de Bares, de hecho, bautizó esa zona como "punta da Muller Mariña.

El origen del puerto de Bares y de la Mujer Marina tiene una explicación natural, que se encuentra en el tipo de granito de Bares. En el caso del puerto, parece claro que tal acumulación de bolos y su enorme extensión tiene un origen natural, fruto por un lado del desmantelamiento de un Plutón granítico que se extiende a lo largo de la costa (los estudiosos que han podido analizar el fondo submarino de Bares, David Fernández Abella , han comprobado que los bolos se extiende cientos de metros cuadrados por debajo del mar), las estructura del granito y la acción erosiva del mar, favorecieron la formación miles de bolos al disgregarse el domo granítico y su posterior acumulación en la orilla, generando una enorme playa de bolos de gran tamaño que formaron un puerto natural aprovechado a lo largo de la historia como fondeadero.

La intervención humana en el mismo sería mínima y tardía (época romana/medieval). En el XIX se haría la primera gran reforma del muelle removiendo toneladas de rocas con maquinaria pesada junto a técnicas más rudimentarias como polipastos. La península de Estacas de Bares estuvo habitada en la prehistoria, restos neolíticos a lo largo del cordal de la sierra con numerosos túmulos así lo avalan, pero escasos son sus castros, el costero y pequeño de Vilela y el no mucho más grande de Estaca de Bares, ocupación poco significativa como para explicar una construcción de un muelle como este, con casi 300 metros de longitud, y de 6 a 8 metros de altura para un volumen aproximado total de unos 70.000 m³ con unos bolos que pesan entre 6 kilos a más de 6 toneladas.

La navegación antigua de cabotaje a largas distancias se realizaba en los meses más propicios, cuando el mar y el régimen de vientos era favorable. Básicamente estas aguas atlánticas se abrían a la navegación 3 o 4 meses en el año, desde junio a septiembre. Otra cosa era la navegación local y la actividad pesquera de bajura, que se practicaría todo el año, siempre que las condiciones del mar y tiempo lo permitiesen. En época romana aumenta la ocupación y la explotación comercial del mar y del interior de la sierra, lo que da un contexto más plausible para una posible intervención superficial sobre la escollera, Roma tenía la capacidad y la tecnología para hacerlo. Pero parece claro que tal acumulación de bolos tiene una explicación natural, pues el volumen de la escollera y su continuidad submarina es tan grande que escapa a cualquier empresa humana en el pasado, incluso para la ingeniería romana, además no tendría siquiera una explicación económica o geoestratégica válida, pues si algo sobra en la costa de Galicia son fondeaderos naturales, en los que no sería necesario realizar obra alguna para garantizar un buen refugio a cualquier nave. Es, por tanto, sobre esa playa de bolos a modo de barra o atolón pétreo como surgió un fondeadero natural reaprovechado a lo largo del tiempo. En cuanto a la supuesta escultura, las fotos que he podido examinar dan las pistas para poder descartar un origen artificial. Señalaba que el granito y granidiorita de Bares se caracterizaba por contener intrusiones de xenolitos que favorecían por un lado su disyunción esférica (bolos) y por otro presentaban dos tipos de rocas en su seno, una el propio granito de grano grueso y dos micas y otra la presencia de anfiboles y rocas de tipo porfídicas en su interior (grano fino y color gris oscuro). La roca que contiene esta "Astarté natural" (diosa fenicia protectora de los navegantes entre otras funciones), responde a esta estructura, es un batolito del granito local no foránea, una formación natural sin apreciable intervención antrópica alguna, erosionada por la acción del viento y la lluvia a lo largo de millones de años. La presencia de xenolitos en su extremo, favoreció una erosión diferencial, generando un supuesto rostro que nuestro cerebro identifica como una figura humana. Lo que hay que descartar es que el origen de la escollera sea una construcción antrópica y menos que fuese obra de fenicios, griegos y mucho menos indígena. La modificación superficial antrópica, debió limitarse a época de influencia romana, cuando realmente se multiplicaron los viajes por la ruta atlántica y se produjo el asentamiento y poblamiento de Bares con la creación de una factoría de salazones de pescado. Siendo muy limitada esa intervención ya que la escollera natural facilitaba el uso como fondeadero de parte de la playa y su bahía, sin necesidad de realizar grandes obras.