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Faro de Punta Arinaga

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Este faro está situado en una colina de 41 m de altura en la punta que le da nombre. La construcción del faro obedece a la necesidad de enlazar los faros de Maspalomas y de la Isleta y también a la necesidad de señalizar convenientemente los peligros para la navegación de la Punta Tenefé y el bajo de Gando.

Las obras de construcción comenzaron en 1891. Se diseñó un edificio de forma rectangular de una sola planta en el que el vestíbulo de entrada daba paso a la habilitación, despacho y un cuarto de limpieza. Su torre cilíndrica de 4,75 metros de alto terminaba en una pequeña cornisa que rodeaba el culmen de la torre a modo de balconcillo. Se instaló una linterna y como equipamiento se optó por una óptica de la casa francesa Barbier Bernard & Turenne que albergaba una lámpara Maris de doble mecha que como característica emitía una luz fija en color rojo. Más tarde, en 1962, se decidió cambiar esta apariencia para pasar a tres destellos blancos con alcance 16 millas y dos sectores rojos, con alcance 12 millas, para señalizar los peligros de la punta Tenefé y del bajo Gando.

Por estar enclavado en una zona aislada, sin edificaciones cercanas, el Faro de Punta de Arinaga tiene un carácter singular que forma parte de la imagen de este lugar, situado en el paraje natural de la Montaña de Arinaga y sujeto a las normas de protección de espacios naturales de Canarias. Por ello, el Ayuntamiento de Agüimes, municipio en dónde se enclava, se ha propuesto recuperar esta edificación dado su carácter histórico, pues se trata de un proyecto del ingeniero Juan de León y Castillo de finales del siglo XIX, de su papel en el paisaje del litoral y su importante valor etnográfico. Tras la recuperación y reforma del edificio original, la creación de una nueva construcción adosada para servicios y la rehabilitación de la torre anexa al edificio principal, el ayuntamiento prevé destinarlo al uso público como museo del pescador y restaurante.