Faro de Salou

Navegar cerca del faro de Salou implica tener mucho cuidado con la laja que hay delante de la cala de Els Crancs, al suroeste del promontorio. El faro del cabo de Salou constituye la mejor referencia nocturna para los navegantes. Gracias a la entrada que describe el cabo dentro del mar, tiene un gran ángulo de visión: desde el faro se divisan perfectamente el de Tarragona y el de la isla de Buda.

Si del fondeadero de Salou salió en 1229 la expedición de Jaime I a la conquista de Mallorca, también la región de Salou fue el objetivo de innumerables expediciones de piratas. Tras las terribles incursiones en la costa del Camp de Tarragona en 1408, la Mitra de Tarragona

acordó con el Consulado y la Comuna del Camp “poner a un hombre de guardia en la torre de Salou, que avisara con fuegos si estaba la tierra segura de moros”. En 1455, el corsario provenzal Auzinet, junto con otros piratas, “damnificó” el puerto de Salou. Aun así, el siglo XV fue bastante pacífico en comparación con la centuria siguiente. En 1509, con la excusa de los piratas y de posibles brotes de peste, el puerto se mantuvo cerrado (aunque parece que el verdadero motivo hay que buscarlo en que hacía la competencia al puerto de Tarragona). En 1522, piratas musulmanes desembarcaron en el Racó de Salou. En 1530, el arzobispo de Tarragona ordenó la construcción de la gran torre de Salou, conocida como Torre Vella o Torre de Carlos V. Siete años después se construyó, junto al puerto, una torre atalaya de defensa y refugio. La ciudad aún cuenta con la torre de vigía llamada Vella o de Barenys, que acoge un centro cultural y el atractivo Museo del Esmalte. En el siglo XVIII, Salou conoció un gran tráfico vinculado a la Comuna del Camp de Tarragona y, sobre todo, al comercio de Reus, hasta que en 1789 se decretaron privilegios para el de Tarragona. Aun así, los comerciantes de Reus intentaron la construcción de un canal de Reus a Salou, del que se llegó a poner la primera piedra, pero que, tras una serie de dilaciones, con la Guerra de la Independencia Española por en medio, se dejó en el olvido.

Con todo, al volver la paz se hizo construir un muelle (1816-1820), aduana y capitanía; en 1865 aún atracaban mercantes.

El Plan de Alumbrado solo preveía una luz local porque consideraba el faro de Salou de poca entidad. En cambio, abogaba por un faro más importante en la punta externa del dique del puerto de Tarragona. Más tarde, la Comisión de Faros cambió de parecer y priorizó el cabo de Salou porque, además de servir para la recalada del puerto, tenía un alcance superior a lo previsto, lo que lo hacía muy útil como luz de costa. Todo ello motivó que se inaugurara, en 1858, el quinto de todos los faros construidos en cumplimiento del

Plan de Alumbrado.

La torre está situada a veinte metros de la orilla del mar, sobre una roca que se asoma a plomo. Para construirla se tuvo que llevar a operarios, utensilios y materiales en barcas. Hasta 1934 no contó con camino de servicio, así que los fareros salvaban los ocho kilómetros de distancia hasta Vila-seca campo a través o en barca. La estructura constaba de una torre cilíndrica en medio de un edificio de planta cuadrangular, que se ha conservado con pocas alteraciones.

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