Faro de Castellon

El Faro de Castelló es de visita imprescindible para todos los amantes de los faros, vetados normalmente para el público en general por quedar dentro de terrenos portuarios. Este no es el caso del antiguo Faro de Castelló, situado en una gran plaza accesible a todo el mundo, en el distrito marítimo de la capital de la plana, el Grao de Castelló.

El coqueto faro original del Puerto de Castelló quedó en desuso después de que se decidiera y se construyera un nuevo faro de mayor alcance, más moderno y eficiente. Tras las obras de ampliación y remodelación del puerto y de la construcción de la gran zona de ocio en terrenos que antes quedaban dentro del puerto. Se decidió trasladar el antiguo Faro de Castelló y situarlo en la enorme explanada de Puerto Azahar, la zona de ocio del Grao de Castellón.

Ubicado originariamente en el dique de contención del Puerto de Castelló, fue inaugurado en 1917 y estuvo proyectando su luz hasta principio de los años 70 del pasado siglo. Fue trasladado piedra a piedra hasta su emplazamiento actual.

Se trata de una torre de planta octogonal, construida con sillares, con una cornisa a modo de balcón de la que nace la cúpula que contiene la luminaria. El Faro de Castelló no es visitable en su interior, pero es fácil imaginar las vistas, las brisas y los temporales del mar mediterráneo que se habrán avistado desde la torre. En su nuevo emplazamiento se le rodeó de un foso con agua y dos pequeños puentes de acceso. Un lugar con un encanto especial que mantiene el aire romántico de los faros. Punto de encuentro de familias, gusta tanto a mayores como a niños.

Con más de un siglo de existencia el Faro de Castellón queda como homenaje al pasado y presente marinero del Grao de Castellón, de las gentes del mar y de nuestro querido Mediterráneo.

>El motivo del desmantelamiento y posterior alzado de un nuevo faro es que el actual, a raíz del crecimiento del puerto, ha quedado en medio del Muelle de la Cerámica y este debe albergar naves cubiertas con las que almacenar los diferentes materiales que pasan por esta zona. El faro "estaba en una escollera, en la bocana del puerto", pero con la inauguración del Muelle de la Cerámica, en 1999, destinado a la estiba de las materias primas que utiliza la industria azulejera, quedó en medio de este.

Así, con el paso de los años, se había convertido "en un impedimento" para la óptima realización de los trabajos sobre muelle. Esta es precisamente la terminal encargada de remodelar esta zona del muelle y la que llevará a cabo la demolición y el alzado del nuevo faro, que estará ubicado al borde del mar, justo en la curva que se realiza para encarar el Muelle de la Cerámica.

Para proceder al desmantelamiento del faro, primero se deberá alzar el nuevo, que será "igual pero más ligero". No en vano, ahora ya los hay que se construyen con una estructura metálica en lugar del hormigón de tiempos pasados. El faro actual, de 27 metros de altura, proyecta su luz hasta las 14 millas náuticas o, lo que es lo mismo, 26 kilómetros. Pero esto ha dejado de tener relevancia. "Hoy en día los faros no tienen utilidad, pero legalmente tienen que estar ahí", señala el presidente de PortCastelló. En cambio, las señales radioeléctricas que emiten los diferentes emisores que albergan son claves para la guía de los buques hasta puerto.

La nueva construcción supondrá así un paso más en la larga historia de los faros del puerto de Castellón. El originario databa de 1867 y era solo una construcción con una faroleta que servía para iluminar el fondeadero que albergaba entonces el Grau, que no tenía muelle. La navegación de altura se lograba en aquellos tiempos gracias a los faros de Orpesa y las Illes Columbretes.

Posteriormente, en 1917, se construyó el más conocido, que sufrió varias remodelaciones y ahora está ubicado en el Muelle de Costa tras ser trasladado hasta allí precisamente debido a las sucesivas ampliaciones del puerto.

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