Faro de Anaga

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Se cumplen 150 años de la entrada en funcionamiento del primero de los faros de Canarias: el Faro de Anaga. Situado en la ladera que desciende a Roque Bermejo desde la atalaya de Tafada, este faro lleva siglo y medio ininterrumpidos iluminando las noches de la costa noreste de Tenerife. Está considerado como de primer orden y se eleva a 237 metros sobre el nivel del mar, siendo, por lo tanto, el tercero a mayor altitud de todos los situados en el litoral español.

El 5 de julio de 1861 comenzaron los trabajos de construcción de este faro, según proyecto de Francisco Clavijo y Plo, primer ingeniero civil de la Junta de Obras del Puerto de Santa Cruz de Tenerife, concluyendo las obras dos años más tarde, el 15 de septiembre de 1863, y entrando en funcionamiento el 19 de septiembre de 1864. Tres décadas más tarde (4 de diciembre de 1895) entraría en funcionamiento el Semáforo de Igueste de San Andrés, instalación, esta de uso militar, pero igualmente concebida para uso marítimo, si bien destinada a comunicación y observación y no a señalización nocturna. Junto al de Punta del Hidalgo, es uno dos faros situados más al noreste de la isla y enclavados en la península de Anaga.

Bernardo López Balboa fue el primero de los fareros de esta instalación. Vino de la península acompañado de su esposa, gallegos ambos, y una vez en el faro nacieron sus cuatro hijos: Juan, Antonio, Clotilde y Antonina. Se da la curiosidad que uno de estos, Antonio, sería quien, años más tarde y ocupando el puesto de farero antes desempañado por su padre, encontraría la imagen del Cristo del Naufragio en la costa de Anaga, resto del naufragio del buque Flachat, hundido el 15 de febrero de 1898. Esta talla de Jesucristo crucificado y articulado fue donada a la Parroquia de las Nieves en Taganana, junto a una Inmaculada Concepción, aparecida junto al Cristo. Hasta que en los 90 del siglo XX que deja de tener farero de estancia permanente en el lugar.

Junto al faro, que dispone de una torre de 12 metros de altura y el edificio principal sobre el que se asienta esta, con oficina y residencias para fareros (y sus familias), se puede ver hoy en día, en estado ruinoso, el almacén de combustible, aún con bidones de petróleo oxidados en su interior. Y es que este faro se nutría en los comienzos de su funcionamiento, de aceite de oliva prensado en frío y empapado en una mecha cilíndrica de algodón, que se ponía dentro de un tubo de cristal. Después, en los años 30, comenzó a funcionar con petróleo (unos 6.000 litros de petróleo y otros 2.000 de gasoil), combustible que era descargado en el embarcadero a finales del verano, con las bonanzas del mar en esta zona del atlántico. Ya en épocas mucho más recientes, en los 90 la lámpara multivapor de 220 V y 175 W funciona con energía solar, gracias a 46 paneles de 75 W instalados sobre el techo del edificio principal del faro.