Faro de Vilanova i la Geltrú

Conocido popularmente como la Farola de Vilanova es uno de los veinte faros en funcionamiento en la costa catalana.

La primera señal marítima en la playa vilanovina data de 1834 pero era muy limitada en altura y en la proyección de luz.

Cuando en 1847, se excluyó el litoral de Vilanova del primer plan general de alumbrado marítimo de las costas españolas, los patrones y marineros de la ciudad presionaron para que se autorizara la construcción de un faro. Dado que el tráfico marítimo de grandes embarcaciones era importante, debido al crecimiento comercial derivado de las relaciones con las colonias y la industrialización progresiva de la villa.

Así, en 1864 la Dirección General de Obras Públicas puso en marcha el plan de alumbrado de las costas y adjudicó las obras de un nuevo faro al constructor Antoni Pons. Este faro, que funcionaba con petróleo, se inauguró en 1866. Tenía una torre de siete metros, que se alzaba en el centro del edificio destinado a la vivienda del farero, y proyectaba una luz fija roja con un alcance de 9 millas náuticas (17 Km).

La necesidad de una señal más potente condujo en 1898 a aprobar una torre nueva, de 21 metros de altura, de tercer orden, con un alcance de 19 millas náuticas (35 Km). El nuevo faro, con una escalera de caracol de 98 escalones, se encendió el 1905. También se amplió la casa del farero.

Desde entonces siempre ha estado en funcionamiento y sólo se apagó durante la Guerra Civil. Actualmente el faro está gestionado por Puerto de Barcelona.

La historia del faro se puede descubrir dentro del edificio, concretamente en el Museo del mar, donde también os explicarán la vinculación que ha tenido Vilanova con el mar desde la época ibérica. Descubriréis cómo era el antiguo barrio de Mar y la bonita estampa de las barcas en la playa antes de que se construyera el puerto y cambiara, para siempre, la fisonomía de la fachada marítima. Aprenderéis cuáles son las artes de pesca (menores y mayores) que ha mantenido Vilanova, uno de los municipios donde más se conservan. Sabréis los diferentes oficios relacionados con el mar que ocupaban las calles de Vilanova: desde los toneleros que construían las barricas para llevar vino y aguardiente a América, hasta los carpinteros de ribera y calafate que ideaban los barcos de pesca, pasando por el encantador de peces de la subasta pública. No os perdáis tampoco el espacio "Un objeto, una historia", un proyecto de recuperación de la memoria oral que recoge testimonios reales sobre la vida de mar de Vilanova durante el siglo pasado.