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Isla de San Simon

Si pasamos por la ría de Vigo y vemos la Isla de San Simón sin conocer nada de su historia, sería difícil que llegásemos a pensar cómo una isla de tamaño tan reducido puede llegar a tener un legado tan grande.

¿Cuántas son las historias que acompañan a esta pequeña porción de tierra? La pobre y desdichada San Simón se ha mantenido a flote hasta el día de hoy a pesar de todo, tras haber pasado una gran cantidad de hazañas y penurias que la harían incluso digna de protagonizar un libro de aventuras.

Es un lugar de cuento y leyenda, que cautivó al mismísimo Julio Verne. La isla gallega de San Simón ha sido testigo, a lo largo de su historia, de haber vivido relatos verídicos de corsarios, monjes templarios, cruentas batallas, tesoros ocultos y viajeros llegados de tierras lejanas. Ahora está deshabitada, pero este lugar con tanta historia pese a su reducido tamaño y que forma parte de la ría de Vigo, todavía irradia magia por los avatares que en ella acontecieron. De obligada visita para el viajero que busque un excelso pasado y aventura.

Fue en San Simón donde el gran escritor francés de ciencia ficción ubicó el atraco del Nautilus a los mandos del capitán Nemo en su fantástica novela Veinte mil leguas de viaje submarino. Existe una placa conmemorativa en la isla dedicada a Julio Verne y una escultura de él mismo sentado sobre un pulpo en el Paseo de las Avenidas de Vigo.

La isla estuvo habitada en la Prehistoria y durante la ocupación romana de la península ibérica, aunque fueron los caballeros templarios quienes la rescataron del mapa con la fundación de un monasterio en el siglo XII, que luego pasó a la orden de los franciscanos. Con posterioridad, siglos después, la isla pasó a manos de Isabel la Católica.

El famoso pirata y corsario Francis Drake saqueó la isla de San Simón a finales del siglo XVI. Uno de los avatares históricos acaecidos en el islote y su ensenada más relevantes fue la batalla naval de Rande, en 1702, que enfrentó a las escuadras de las coaliciones angloholandesa e hispano-francesa dentro del contexto de la Guerra de Sucesión Española entre los Austrias y los Borbones, con derrota de esta última. Se dice que de uno de los galeones arrasados perdura un tesoro oculto bajo el mar que aún no se ha localizado.

A lo largo de los años las expediciones se han sucedido una tras otra con el fin de buscar el oro procedente de los viejos galeones que reposan bajo el fondo de la ría de Vigo. Aunque sin suerte. Como resultado de la victoria inglesa en los mares, la ciudad de Vigo se ganó una calle en Londres, conocida como Vigo Street.

Luego, la isla cayó en el olvido hasta que se convirtió en una leprosería y centro de cuarentena hasta 1927. Se utilizó el fondo de la ría de Vigo para confinar durante el siglo XIX a tripulantes y pasajeros de los buques que navegaban por estas latitudes sospechosos de portar enfermedades infecciosas.

Momento en el que se construyó el puente que la uniría al vecino islote de San Antón. Lo que hoy es isla de San Simón son en realidad dos islotes (San Simón y San Antón), emplazados muy próximos a la playa de Cesantes, en Redondela.

Ya en época de contienda, durante la Guerra Civil española, San Simón se utilizó como campo de concentración, exterminio y penitenciario para los presos contrarios al régimen franquista. Llegó a convertirse en uno de los más crueles de la dictadura. Entre los años 1936 y 1943 más de 6.000 presos republicanos pasaron por allí. Una buena parte murió fusilada. Pasó a ser uno de los lugares no turísticos de Galicia.

Por tal motivo y en memoria del recuerdo, se adecuó la isla como espacio protegido, con la regeneración de jardines y árboles. También se le ha dotado a San Simón de un centro cultural con auditorio y biblioteca. En la actualidad se la conoce como isla del Pensamiento, un espacio donde se fomenta la cultura con la intención de atraer pensadores de relevancia internacional.

La isla cuenta con algunos puntos de interés para ser visitados, como el cementerio de San Antón, lugar de reposo de los restos de piratas ingleses y presos antifranquistas; la capilla y también la plaza de los Poetas del Mar, que tiene esculturas en granito de los tres trovadores de la ría de Vigo (Mendinho, Xohán de Cangas y Martín Códax)