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Faro de Laxe

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La noche del 19 de diciembre de 1830 una goleta británica “Adelaide” que iba hacia las Antillas, por culpa de un temporal arribó en Laxe. Un rápido giro del viento hizo que se hundiera frente la playa. Para ayudar a los barcos a cruzar las siempre difíciles aguas gallegas se construyeron faros a lo largo de la costa como el Faro de Laxe.

El Faro de Laxe es un buen ejemplo de arquitectura civil. Este faro, parecido al de Corme, es una construcción simple de 11 metros de altura, de forma cilíndrica y recubierta de plaquetas cerámicas de color blanco, se encuentra en la punta Insua del cabo de Laxe, a 50 metros sobre el nivel del mar, que defiende la villa y el puerto de los vientos dominantes, en un espacio natural privilegiado. En lo alto del cilindro se puede ver una linterna que no tiene cúpula acristalada.

El entorno del faro es una preciosidad y goza de unas maravillosas vistas a Corme y a la ría. En la zona se encuentra el Mirador de la Ínsua, constituido por mesas y bancos de piedra, que imita la arquitectura de los castros celtas. Esta tierra, al igual que en todo el territorio de Costa da Morte, también tiene leyendas y naufragios. En este caso, la del “Adelaide”, un naufragio del que se duda la fecha exacta, unos creen que fue en 1830 pero otros lo sitúan en el 1850.

Al lado del faro, observamos una escultura de Iria Rodriguez, “A Espera”. Esta escultura nos muestra una madre con su hijo en brazos que se acerca a la costa para buscar el barco que nunca volverá. Resiste el paso del tiempo de la misma manera que las familias superan con fuerza la ausencia de los marineros desaparecidos……

Playa de los Cristales

A veces, la naturaleza es caprichosa y el mar devuelve siempre lo que se le tira. En esta zona de Laxe había un antiguo vertedero donde se tiraban las botellas y otros recipientes. En estos acantilados de perpetuo oleaje el mar recogió esos restos y los devolvió pulidos en una obra de arte sobre esta pequeña cala. Lo cual no deja de ser irónico ya que el cristal es sílice o sea arena tratada térmicamente, un curioso sistema de reciclaje.

¿Cómo llegar? Aprovechando que volvemos del Faro al llegar al cruce del cementerio, ahí nos desviamos a la deracha y aparcamos frente al camposanto y tras bajar unos 20 metros por un camino cementado la encontraremos.

Os recuerdo que está prohibido coger los cristales de la playa.

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