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Malpica

Para los veteranos marineros del pueblo costero de Malpica de Bergantiños, la Atlántida sigue siendo muy real, y de hecho es visible en ciertas ocasiones.

Los pescadores de este conocido pueblo de la Costa de la Muerte saben que a 10 millas hacia el oeste, pueden verse unos grandes peñascos que sobresalen sobre el nivel del mar. En ocasiones, y según la marea, pueden verse en estos peñascos grandes muros de piedra e, incluso, escaleras. Estos restos pertenecen a una gran villa o ciudad que pudo ser engullida por el mar, y no son pocos los que la relacionan directamente con la leyenda de la Atlántida.

Según la leyenda del pueblo pesquero, los dioses permitieron que las buenas personas de la Atlántida tuvieran tiempo de escapar de la ciudad antes de ser inundada. De hecho, huyeron en barcos de piedra hacia el este, llegando a tierras gallegas. Muchos se convirtieron en santos, y formaron los grandes santuarios de las costas gallegas: San Adrián llegó a Malpica y San Andrés a Teixido, entre otros.

«Las leyendas de a costa da morte son historias que tienen un referente físico real y que muchas veces son el origen de la misma leyenda». Es el caso de la llamada Pedra da Couce, un bajo situado al pie del faro de Punta Nariga y que según cuenta la leyenda acabó allí a causa de una coz que le propinó el caballo del Apóstol. A pedra da Ferradura, no muy lejos de allí, sería otra de las huellas del legendario paso de Santiago por el lugar, cuyo tercer vestigio se encuentra en la iglesia levantada en Mens. Próxima a las Torres, la Iglesia Románica de Santiago construida a principios del siglo X declarada monumento nacional. La leyenda dice que existe un pasadizo lleno de tesoros provenientes de naufragios acaecidos entre Punta Nariga y Barizo. que comunica ambos monumentos, y que fue ésta la vía empleada por el conde del castillo en su huida, perseguido por los vecinos del pueblo tras haber raptado a una joven. A pesar de que su existencia nunca se ha podido constatar, se afirma que, desde entonces, el trigo que nace sobre la superficie del túnel amarillea antes, debido a la maldición, o al Oro allí enterrado.