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(1) ROQUETAS PUNTA ENTINAS SABINAR 01 2019 - YouTube y 4 páginas más - Personal_ Microsoft
Mi Sabinal
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Este faro se encuentra dentro del espacio protegido de Punta Entinas-Sabinar, un paisaje de dunas, lagunas, salinas y costa abierta. 
Y quizá esa sea la parte más hermosa de su historia: el primer faro desapareció bajo el mar, pero su luz no se apagó con él. El segundo nació unos cientos de metros tierra adentro, como si el hombre hubiera aprendido de aquella batalla y hubiera decidido levantar nuevamente su torre frente al mismo horizonte. 
Si lo contemplas desde el aire, la historia adquiere todavía más fuerza: abajo queda la tierra que avanzó y retrocedió durante generaciones; y sobre ella, la torre blanca del Sabinal continúa mirando hacia el Mediterráneo, como un viejo guardián que sobrevivió a su propio naufragio. 
Hoy llego al Faro del Sabinal con mi dron, dispuesto a capturar algo más que unas simples imágenes. Frente a mí se extiende el Mediterráneo, inmenso y brillante, mientras el faro permanece firme ante el paso de los años, vigilando la costa como un antiguo guardián. 
Coloqué el dron en un pequeño claro de arena y cuando sus hélices comenzaron a girar, sentí que empezaba una pequeña aventura. Despegué en vertical y el mundo cambió de perspectiva al instante: la arena dorada se convirtió en un mosaico de matorrales áridos y lagunas salobres donde descansaban pequeños grupos de flamencos. 
Decidí trazar una maniobra lenta, un arco envolvente alrededor de la linterna. Mientras el dron ganaba altura y realizaba la órbita, pude ver cómo el mar al fondo parecía un espejo de plata. Desde el suelo, la torre impresiona por su altura, pero desde el aire, aislada entre las salinas y el horizonte marino, transmite una misteriosa poesía espacial. 
Justo cuando completaba la toma perfecta, rozando los cincuenta metros de altitud con la torre encuadrada en el tercio derecho, una bandada de flamencos cruzó el plano desde las marismas cercanas. Sus tonos rosados destacaron sobre el azul profundo del agua. Mantuve el pulso firme, conteniendo la respiración, hasta que las aves pasaron de largo y el faro volvió a quedar a solas con el viento. 
Dicen que si alguien contempla el faro desde el cielo, puede sentir durante unos segundos cómo el tiempo desaparece. 
Cuando finalmente hice regresar el dron, miré una última vez hacia el faro y supe que no solo había grabado una estructura de piedra y metal; había capturado el pulso solitario de la costa almeriense desde donde solo los pájaros acostumbran a mirarla. 

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