top of page
Trafalgar-28-8-2025.png
Faro_trafalgar-trail-riders-hotel.jpg
Mi Trafalgar
00:00 / 04:00

Cuenta una antigua leyenda que mucho antes de que el Faro de Trafalgar se levantara sobre la costa, el cabo ya era un lugar conocido por los marineros. 
Decían que cuando la noche era especialmente oscura, una misteriosa luz aparecía sobre el cabo para guiar a los barcos hacia aguas seguras. Nadie sabía quién la encendía. Algunos hablaban de un antiguo marinero que había desaparecido en el mar; otros aseguraban que era el espíritu de una joven que esperaba eternamente el regreso de alguien que nunca volvió. 
Pasaron los años y aquella luz se convirtió en un faro. 
Y desde entonces, el Faro de Trafalgar permanece allí, vigilando el horizonte. 
Hoy, mi dron se eleva sobre este lugar para descubrirlo desde el cielo. 
Mientras se aleja de la tierra, el faro aparece rodeado por el azul inmenso del Atlántico. Las dunas, la arena y las olas parecen formar un paisaje detenido en el tiempo. 
Pero cuando la mirada se acerca al cabo, la historia vuelve a despertar. 
Porque estas aguas también guardan el recuerdo de una de las batallas navales más famosas de la historia: la batalla de Trafalgar, librada en 1805 frente a estas costas. 
Subí a cincuenta metros y giré el giroscopio para mirar verticalmente hacia el mar. La marea estaba baja y el agua, extrañamente cristalina. Fue entonces cuando lo vi en la pantalla. 
No eran algas ni sombras de rocas. Bajo la superficie, trazada con una precisión imposible para la naturaleza, se distinguía la silueta sumergida de un navío de tres puentes. La leyenda local habla del Santísima Trinidad, el gigante del mar hundido tras la batalla. 
Mantuve la calma, tomé una última foto panorámica y ejecuté el retorno automático a casa. El dron aterrizó a mis pies con los motores ardientes. 
Al transferir los archivos al ordenador, abrí la toma aérea del arrecife. El archivo de vídeo original estaba corrupto, pero en la fotografía fija que tomé, la linterna del faro reflejaba una luz que no era de este tiempo, y en la transparencia del agua, la sombra del barco sumergido parecía devolverme la mirada. 
Guardé la tarjeta de memoria como una reliquia. Desde esa tarde, cada vez que vuelvo a verla y veo el destello del faro en la oscuridad, sé que no solo está avisando a los barcos de las rocas: está contando las historias que el mar nunca quiso devolver.

bottom of page