



El faro de Portmán, en el municipio de La Unión, se encuentra junto a una de las costas más marcadas por la historia minera del Mediterráneo. Pero hablar de Portmán es hablar también de una enorme transformación: la de una bahía que durante siglos fue refugio de navegantes y que en apenas unas décadas, prácticamente desapareció bajo los residuos de la minería.
La historia minera de la zona es antiquísima, con explotaciones desde la época romana. Sin embargo, el momento decisivo llegó en 1957, cuando la empresa Peñarroya puso en funcionamiento un lavadero destinado al tratamiento a gran escala del mineral de la Sierra Minera. Los residuos del lavado comenzaron a ser enviados mediante tuberías directamente al mar.
La bahía que una vez albergó a los barcos del Imperio romano había sido sepultada por fangos cargados de metales pesados, robándole cientos de metros al mar y cambiando la costa para siempre.
Y ahí es donde el faro adquiere un significado especial.
Mientras la minería transformaba la bahía, el faro continuaba allí, mirando hacia un mar que ya no era el mismo. Su luz, concebida para orientar a los navegantes, terminó convirtiéndose simbólicamente en testigo de la desaparición de una costa.
Hoy, cuando contemplas Portmán desde el aire, la imagen resulta especialmente poderosa: el faro, la Sierra Minera y una bahía que guarda bajo sus terrenos la huella de décadas de actividad industrial.
Por eso, Portmán no es solamente la historia de un faro. Es también la historia de una bahía que fue puerto, paisaje, lugar de trabajo y ecosistema, y que sufrió una de las transformaciones ambientales más importantes de la costa mediterránea.
En el momento en que el dron inició el vuelo de regreso bordeando la costa, una ráfaga de viento hizo vibrar ligeramente la imagen, pero el estabilizador hizo su trabajo: el plano quedó fluido, revelando el faro cada vez más pequeño en el encuadre, como un guardián silencioso que quedaba atrás custodiando la memoria de Portmán.
Al aterrizar sobre la hierba seca, bajé la mirada a la pantalla para revisar la toma. No era solo un vídeo técnico de alta definición; era el retrato perfecto de la soledad, la historia y el mar.