



El Faro de Puerto de Mazarrón se encuentra en el Cabezo del Puerto, dominando la entrada del puerto y la bahía. Está situado a unos 65 metros de altura focal sobre el mar, aunque la torre mide unos 11 metros.
El lugar donde hoy se levanta el faro tiene una historia mucho más antigua. En el siglo XVI existió allí una torre de artillería conocida como Torre de San Ildefonso, integrada en el sistema de defensa de la costa frente a los ataques marítimos.
El faro es una torre cilíndrica blanca, con una vivienda anexa, alineada con la silueta cercana del Sagrado Corazón, la hendidura de la Punta de la Cueva y la panorámica completa de la bahía bañada por el Mediterráneo.
El vuelo comienza en la zona baja del promontorio, cerca de la senda de acceso. El dron despega en vertical ganando elevación suave mientras la cámara apunta ligeramente hacia abajo, capturando el contraste entre el azul intenso del Mediterráneo y los acantilados secos del Cabezo. A medida que sube, la linterna del faro y la vivienda blanca de la base emergen gradualmente en el encuadre hasta revelar la línea del horizonte.
La cámara comienza a alejarse del faro y poco a poco, aparece ante mis ojos un paisaje espectacular: el azul del mar, la costa de Mazarrón, los acantilados y esa línea infinita donde el cielo parece fundirse con el Mediterráneo.
Con el objetivo centrado en la torre cilíndrica blanca, ejecuto un vuelo circular a media altura. La trayectoria rodea la linterna, mostrando cómo la luz de la mañana incide sobre la encalada fachada. En el recorrido orbital, la cámara alinea en el mismo campo visual la pequeña linterna del faro con la figura monumental del Sagrado Corazón de Jesús que vigila el puerto desde 1948.
El dron se desplaza hacia el exterior marítimo, volando en paralelo a las paredes rocosas de la Punta de la Cueva. Desde una perspectiva oblicua, la lente captura el batir del agua contra la base del acantilado antes de ascender rápidamente para encuadrar la amplia curva de la bahía del Puerto de Mazarrón, con las embarcaciones amarradas al fondo.
Realizo un alejamiento suave hacia el mar mientras gano altura de forma simultánea. El faro recorta su figura blanca sobre la cresta del promontorio mientras la geografía de la costa se expande a ambos lados, dejando el Faro de Mazarrón centrado como el eje de todo el paisaje.
Decidí arriesgar un poco más para conseguir la toma definitiva. Aceleré en un plano picado desde lo alto, descendiendo como un halcón hacia la base del faro para luego elevar de golpe el morro de la cámara, descubriendo toda la línea de costa con la silueta de las montañas de la Sierra de la Azohía abrazando el mar.
Cuando el indicador de batería marcó el 25 %, inicié el regreso a tierra. Aterricé el dron suavemente sobre el suelo. Al revisar los clips en la pantalla antes de guardar el equipo, me quedé unos segundos en silencio: no solo había grabado un monumento, había capturado la esencia del Mediterráneo dormido desde los ojos de un pájaro.