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(1) Puerto de Almería desde el Castillo de San Telmo - YouTube y 6 páginas más - Personal_
Mi San Telmo
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El Faro de San Telmo está sobre el antiguo castillo que durante siglos vigiló esta parte de la costa. Allí, sobre un promontorio rocoso a unos 77 metros sobre el nivel del mar, el faro domina la bahía de Almería como un centinela blanco frente al Mediterráneo. Preparé mi dron, comprobé que todo estuviera listo y llegó ese instante que tanto me gusta: el momento en que las hélices comienzan a girar y el dron se separa lentamente del suelo. 
Ascendí poco a poco. 
Desde el aire, el Faro de San Telmo adquiría otra dimensión. Ya no era solamente una pequeña torre blanca con su característica franja negra; era el protagonista de un paisaje donde se mezclaban los acantilados, el azul del Mediterráneo, el puerto y la ciudad de Almería. 
Mientras hacía girar el dron alrededor del faro, imaginaba cómo debió ser este lugar siglos atrás. Mucho antes de que yo llegara con mi dron, estas rocas ya habían sido utilizadas para vigilar la costa. El Castillo de San Telmo fue construido y ampliado como defensa del litoral, y durante su historia llegó a contar con artillería y personal militar. 
Pero el tiempo pasó, y las viejas murallas quedaron como testigos de otra época y en 1976, llegó la nueva luz que convirtió definitivamente este lugar en el Faro de San Telmo. 
Llevé el dron justo encima de la torre. Desde arriba, el acantilado parecía la garra de un dragón de piedra adentrándose en el agua, con encajes de espuma blanca serpenteando a lo largo de las rocas. 
Inicié un giro suave de trescientos sesenta grados alrededor del faro. En el encuadre entró el puerto de Almería a lo lejos, las siluetas de los barcos regresando de faenar y al fondo, la imponente estampa de la Alcazaba recortándose contra la sierra. 
Descendí hasta la línea de costa; la cámara captó la espuma blanca rompiendo con fuerza contra los bloques de piedra de la base. El dron avanzó trazando un plano de revelación: partiendo desde el azul del agua para ascender verticalmente, rozando el acantilado hasta coronar de golpe la linterna del faro cortando el horizonte. 
Y allí, sobre San Telmo, mi dron consiguió capturar algo más que un paisaje: capturó la mirada eterna de un faro que lleva generaciones contemplando el Mediterráneo. 
Y cuando finalmente hice regresar el dron, la luz del faro quedó atrás. 
¡Pero su historia quedó, en la tarjeta de memoria dentro de mi mochila! 

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